Entrevista en el Diario de Teruel

17 septiembre, 2014 administrador Blog

Aquí os dejo la entrevista que me hicieron para el Diario de Teruel el mes pasado.
 

 
El andorrano Jonathan Díaz reivindica la provincia como marco de enormes posibilidades para la fotografía de fauna.
 
Naturaleza al límite sin salir de Teruel
 
 

A pesar de que los grandes viajes frecuentemente tienen como resultado grandes fotografías, el andorrano Jonathan Díaz reivindica el enorme potencial para la fotografía de naturaleza que tiene España, la provincia de Teruel e incluso los alrededores de la localidad minera.
 
Díaz, que debutó en la fotografía en 1994 con 16 años, ha conseguido imágenes excepcionales sin recorrer miles de kilómetros, imágenes que le han valido diversos reconocimientos, como una foto finalista en el BBC Wildlife, un tercer premio en el Concurso Internacional Monphoto, un accesit en el certamen de la Feria Internacional de Ornitología o en el Concurso Nacional Caza, Naturaleza y Conservación, una mención de honor en el Memorial María Luisa, un primer premio en el concurso Asisa y en el Ciutat de Vila-real, por citar solo algunos de los más recientes.
 
“Siempre he pensado que no hace falta irte a lugares espectaculares para hacer buenas fotos”, asegura este andorrano de adopción, nacido en L”Hospitalet. “Si te vas a la India seguro que haces cosas grandes, pero en España hay más de 30 especies de rapaces y es uno de los lugares más ricos del mundo en cuanto a muchos tipos de fauna”.
 
Una muestra de esa biodiversidad y de los excelentes momentos que pueden deparar en la transcripción al papel fotográfico puede verse en el Café 1900 de la capital turolense, donde se encuentra Teruel al Natural, una exposición con algunas de las mejores imágenes del andorrano que se ha organizado con motivo del VII Festival de Teruel Punto Photo, y que puede visitarse hasta finales de agosto.
 
Como muchos de los grandes fotógrafos de naturaleza, para Jonathan Díaz esa afición se despertó como consecuencia de su pasión por la fauna. Una pasión que le hizo tomar la cámara y que, a pesar de unos primeros resultados poco esperanzadores, según el mismo reconoce en su blog, fue haciéndose más intensa conforme evolucionó como artista.
 
“Para hacer fotografía de naturaleza tiene que apasionarte mucho el mundo de los animales, porque es durísimo”. “En ocasiones te levantas a las cinco de la mañana con nieve y te vas a un hide –refugio camuflado desde donde fotografíar a los animales sin ser visto– para pasar doce o trece horas, a veces sin hacer otra cosa que esperar y escuchar, sabiendo que lo más probable es que no logres lo que buscas”.
 
Esa labor es familiar para Díaz, que trabaja en una torre de vigilancia antiincendios en Andorra, pero “o te gusta muchísimo o te volverías loco”.
 
 
 
Premio al tesón
 
Una de las fotos que más trabajo ha llevado a Díaz es la de un águila real formando un abanico con sus alas con la térmica de Andorra de fondo. Puede verse en la exposición de Teruel Punto Photo y le supuso el tercer premio en el Monphoto 2011 en categoría denuncia ecológica.
 
Esa imagen le llevó unos tres años tomarla, y Díaz calcula que unos cuarenta viajes a un hide oculto de medio metro de alto por medio metro de ancho por dos metros de largo:?”El águila real es tremendamente desconfiada, y estuve tres años poniendo cebadores, buscando posaderos y montando escondites. Tenía que subir a un monte a esconderme en el hide de noche e irme de noche, porque si me veía entrar o salir no acudía. Pasaba unas doce o catorce horas metido en el escondite, tan pequeño, tan incómodo y con tanto calor que no podía ni leer. Solo podía esperar y dormitar de vez en cuando, pero poniendo oído por si detectaba el águila”.
 
Después de unos tres años y numerosas intentonas frustradas el tesón de Jonathan Díaz obtuvo su recompensa, en mayor grado incluso del esperado. “Había puesto una liebre muerta para que el águila la picoteara, porque esa era la foto que buscaba. Pero como la liebre estaba sujeta al suelo, el ave levantó el vuelo y quiso volver a por ella, y al dar la vuelta pude hacerle la foto”.
 
 
 
No solo rapaces
 
Tanto por el sujeto fotografiado como por las técnicas utilizadas –el acecho, las imágenes de rapaces son las preferidas del andorrano, que sin embargo trabaja otros géneros de la fotografía de naturaleza. De hecho en la exposición del Cafe 1900 puede verse un interesante surtido;paisaje, foto de alta velocidad, macrofotografía… ninguna técnica parece tener secretos para él.
 
“Voy a temporadas”, explica Díaz. “Cuando llevas meses con el hide haciendo rapaces o fauna te agotas, luego pasas a la macrofotografía y con los enfoques tan precisos y cercanos acabas con la vista muy cansada. Y te dedicas una temporada a la fotografía de alta velocidad, pero los montajes que hay que realizar también son muy laboriosos y al poco tiempo tienes que volver a cambiar”.
 
En los últimos meses a lo que más se ha dedicado Jonathan Díaz es a la macrofotografía de arácnidos e insectos. “Miden poco más que media lenteja pero hay muchas especies preciosa”. De hecho otra de las imágenes más espectaculares de la muestra que está abierta en Teruel de Díaz es la de una araña sobre el pétalo de una flor. Cualquier lego pensaría que se trata de un arácnido tropical fotografiado en plena selva, pero se trata de una simpática aelurillus o araña saltarina cazada fotográficamente en Andorra.
 
Lo de cazada no le viene mal, ya que como dice Díaz, “los animales son actores sin guión”. Se pueden poner todos los medios imaginables para hacer que un animal tome una determinada conducta que nos permita fotografiarlo, pero nunca se está seguro al 100% del éxito.
 
En ocasiones sin embargo el animal coopera más de lo que nos esperamos. En la exposición del Café 1900 hay una foto tomada desde el interior de una carcasa ósea de un animal que sirve de marco a un buitre leonado que observa directamente a la cámara, proporcionándonos un punto de vista pavoroso. La foto fue hecha con disparador remoto a unos doce metros de donde estaba la cámara, situada dentro de la caja torácica de un animal en torno al cual había colocado comida para que bajaran los buitres. “Yo pensaba hacer una foto en la que los animales se vieran de fondo, enmarcados por las costillas, pero un buitre se puso enfrente y miró a la cámara muy de cerca con curiosidad”, proporcionándole una impactante fotografía.
 
En otras ocasiones se fuerzan las situaciones con trucos o escenarios que pasan desapercibidos al que observa la fotografía. Es el caso de la madrilla, por ejemplo, fotografiada en el preciso instante que salta sobre el agua del río Bergantes. El truco para que salte justo donde estamos enfocando es meter en una redecilla a ras de agua varias madrillas, que cuando detectan que no pueden escapar comienzan a saltar y son fotografiadas gracias a un disparador automático de infrarrojos.
 
Algo similar sucede con la imagen de un martín pescador sumergiéndose en el río para capturar una presa. En realidad se está zambullendo en una poza de cristal colocada sobre el cauce, lo que permite al fotógrafo capturar el instante como si estuviera bajo el agua.